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- El mercado de las criptomonedas no solo está corrigiendo; está sufriendo un auténtico choque de realidad.
- El sentimiento de los inversores se ha desplomado a niveles que no veíamos desde hace casi cuatro años, con el colapso de Terra Luna en 2022.
- Las tensiones geopolíticas y una economía global que no da tregua, las ballenas institucionales y los pequeños ahorradores han activado el modo pánico.
Bitcoin, el barómetro de todo el sector, ha sido el primero en sentir el golpe. Tras tocar el cielo en octubre de 2025 con un máximo histórico de $126,080, la caída ha sido vertiginosa.
Durante la madrugada del 6 de febrero, la moneda líder se hundió hasta los $60,268, un mínimo de 15 meses que representa un recorte de más de la mitad de su valor en apenas unos meses.

No es solo una cifra; es el peor día de negociación desde el crash de 2022, y ha reabierto la herida de si estamos, de nuevo, a las puertas de un invierno cripto largo y crudo.
El termómetro del mercado, el Índice de Miedo y Codicia, ha caído hasta el 5. Es un «miedo extremo» casi absoluto.

En las mesas de opciones, el ambiente es eléctrico: los operadores están pagando fortunas para blindar sus wallets, aceptando primas altísimas con tal de protegerse de un agujero mayor.
¿Por qué se está vaciando el mercado?
Los analistas no ven esto como un evento aislado, sino como la tormenta perfecta provocada por tres factores que están asfixiando la liquidez:
- El puño de hierro de la Fed: La incertidumbre sobre los tipos de interés sigue siendo el gran verdugo.
- Un dólar intratable: El índice DXY ha escalado hasta los 97,685, encareciendo el crédito y secando la inversión en activos de riesgo.
- El contagio tecnológico: Con el Nasdaq y los bonos temblando, Bitcoin ha demostrado que, lejos de ser un «refugio», sigue bailando al ritmo de la renta variable.
Tim Sun, de HashKey Group, apunta que cuando la liquidez escasea, todos los activos terminan gobernados por la misma aversión al riesgo. En esta situación, las criptomonedas de baja capitalización son una buena alternativa.
Limpieza de capital especulativo
La sangría también se nota en los derivados.
El interés abierto en futuros de Bitcoin se ha evaporado hasta los 21.960 millones de dólares. Es un éxodo masivo: el dinero especulativo, ese que busca la ganancia rápida con apalancamiento, está huyendo rápidamente.
Mientras tanto, los «skews» de las opciones muestran una inclinación defensiva nunca vista, confirmando que hoy, en el mercado cripto, nadie quiere ser un héroe; todos quieren un escudo.
¿Qué nos queda?
Estamos en una fase de consolidación brutal.
Analistas como Nick Ruck subrayan una realidad incómoda: la criptoeconomía ya no vive en una burbuja aislada. Su destino está atado a las decisiones de los bancos centrales y a la salud de las grandes tecnológicas.
Para quien está hoy frente a la pantalla, este escenario es un recordatorio de que la volatilidad es una fuerza que puede borrar ganancias en horas.